“Ni una menos” es una iniciativa popular surgida el 3 de junio del 2015 que se repetirá este año. Es el nombre de una
rebelión que puso en cuestión algunos “patrones” que funcionan como pilares de la cultura capitalista. El machismo, en sus distintas expresiones, describe una relación paradigmática establecida entre hombres y mujeres que no se
explica a partir de un supuesto antagonismo sostenido por la diferencia sexual anatómica. Por Nora Merlin *

Ni una menos comenzó a cuestionar una lógica social naturalizada como normal, que reproduce las relaciones de
explotación, dominación, uso, poder, sometimiento, obediencia y servidumbre, es decir, todas las modalidades en que
predomina el valor de uso y abuso característicos de la mercancía en el capitalismo. En ellas las personas no cuentan
como tales sino que se cotizan como objetos en el mercado y se manipulan de la misma forma en que manipulamos objetos: se usan, se descartan y se tiran.

Esta clase de vínculos se configuran por el par poder- sometimiento, en el que alguien ocupa el lugar de sujeto y
otro el de objeto. El sujeto es activo, agente del acto orientado a poseer ilimitadamente a alguien que encarna el
lugar de objeto pasivo. El sujeto ejerce poder, dominio y maltrato y el partenaire, el objeto, se define como una cosa
de propiedad privada, susceptible de ser usada, explotada, abusada. En la pasividad se trata de un sometimiento activo y sufrido, pero muchas veces inercialmente acostumbrado (no nos referimos aquí a los casos de sometimiento forzado:
secuestros, trata, etc.).

A partir de interrogarnos por estos modos naturalizados, surge la necesidad de continuar nuestra búsqueda colectiva,
que consiste en otra construcción de lazos sociales basada en un pacto político distinto, no determinado por el mercado,
que establezca otra relación con los mandatos de esta época globalizada.

Prosigamos explorando nuevos modos de subjetivación, nuevas formas de la amistad y la solidaridad, de ser y hacer con los otros, capaces de ir más allá del circuito de la mercancía y de la lógica de la psicología de las masas que quieren imponer los regímenes neoliberales.

Gobierne quien gobierne no debe abjurar nuestro anhelo de comunidad. La cultura debe ser soberana, popular y
democrática.

* Psicoanalista (UBA). Magister en Ciencias Políticas (Idaes). Autora de Populismo y psicoanálisis, Edit. Letra
Viva.

http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-300774-2016- 06-03.html

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