Esta nota la escribí en setiembre 2003 a pedido de la Revista Compudata. La transcribo porque creo que permite confrontar con algunos cambios ocurridos en estos años y otros aún vigentes. Ustedes dirán. Por Inés Arribillaga

Líder es un anglicismo, deriva de la voz inglesa leader: caudillo, jefe, guía, jefe de grupo o partido político

Trabajo con emprendedoras o con mujeres que quieren serlo desde hace 10 años.  Es decir, me voy a referir a las mujeres de todos los días, las heroínas cotidianas que no figuran en ningún libro o revista especializada, que trabajan sin que se las vea o valore especialmente.

Muchas veces los expertos o consultores  hablan de liderazgo femenino o de la mujer desde lo recomendable para las empresas o negocios.  Por un lado como resultado de la mayor participación de la mujer en todas las áreas y por otro al descubrir, un poco tardíamente, que los negocios o empresas harían bien en tomarla en cuenta porque es la decisora en lo que hace a rubros básicos de la familia: salud, educación, propiedades y hasta en la compra de automóviles (según un artículo que se publicó hace poco), además del consumo habitual en alimentos, limpieza, cosméticos o vestimenta.
Es decir, tomarla en cuenta como usuaria, consumidora o cliente, respondiendo a una óptica de mercado.

Respecto al liderazgo la mujer muestra mayores “chances” de ejercer un liderazgo diferente.  Que tiene cualidades que la hacen más permeable a los climas emocionales, al manejo de los conflictos, a la horizontabilidad, al trabajo en redes, a pensar en el desarrollo de las personas y sus necesidades humanas, a la complementariedad, la compasión, cuidado del planeta  y al compromiso y responsabilidad  ….

Sin embargo las figuras o modelos femeninos ensalzados son copias o réplicas del modelo tradicional de éxito desde la óptica del falo, lo masculino: belleza, capacidad para desafiar al tiempo y los procesos (edad sin fronteras a través de las cirugías), atractivo sexual, dinero, mantener el 1er. lugar, competencia desmedida, falta de escrúpulos, riqueza o posesiones materiales, etc.

Margaret Tatcher o Ann Krugüer, son patéticamente mujeres que no difieren de lo masculino.  Esto es: objetivos claros y únicos, firmeza, mano dura, intransigencia. Incapacidad para sostener el diálogo, impermeabilidad ante lo diferente y a las críticas.  Forman parte del pensamiento único.

Si les pregunto sobre una mujer líder que conozcan, en quién piensan, qué atributos tiene, qué hace, cómo actúa, qué habilidades o cualidades ponderan?

Pensé en Eva Perón, en Juana de Arco, en Sor Juana Inés de la Cruz, en Margarita Barrientos, en Mónica Carranza (conste que no sabía que me las iba a encontrar acá), pensé en la Madre Teresa de Calcuta, en Marta Pelloni, en Marta Harff, Indira Gandhi y en alguna que otra desconocida públicamente pero que aprecié admirada en alguna institución o actividad que realicé.

Creo que un ejemplo puede ser ilustrativo: en un evento sobre emprendedores al que asistí hubo como 1000 asistentes, gran mayoría masculina.  Las mujeres éramos minoría notoria.  Los disertantes por supuesto, todos varones.  Al finalizar el evento, al cierre de la jornada, luego de los aplausos finales, sube una mujer al estrado, se acerca al micrófono y sin que aparezcan presentaciones en Power Point o anuncios, dice: antes de retirarse, les pido un favor.  Uds. tienen una credencial plástica que seguramente tirarán pero que a nosotros nos puede ser de gran utilidad para dar a nuestros vendedores.  Quien lo desee, puede entregarla en una bolsa que habilitamos en el stand.  Muchas gracias.  Y bajó sencillamente.  ¿?
Lo que quiero decir es que me vino a la mente, lo que está ligado a lo femenino y a lo masculino.  Y que muchas veces transmito en los talleres que doy para emprendedoras.

En general las temáticas feministas son 3 o 4 cruciales:
La violencia contra la mujer, entre otras la violencia doméstica y el acoso sexual, los derechos sexuales y reproductivos, los derechos a la salud (cáncer y HIV), etc. Pero hay muchísimo menos a lo que considero un aspecto esencial que es el trabajo que permitiría la independencia y fortalecimiento de la mujer.  Lo que puede cambiar su posición y poder personal.  Pareciera que los programas internacionales y nacionales continúan insistiendo en los temas tradicionales (con esto no quiero decir que no sean importantes).

Hay pocos trabajos de investigación  o programas que propugnen un crecimiento nuevo de la mujer. Nuestro país tiene trabajos muy meritorios e importantes y ya clásicos de desarrollo en este sentido como los de Clara Coria sobre el sexo oculto del dinero y los de Mabel Burín sobre el “techo de cristal” que opera en las organizaciones e instituciones y en la misma mujer. Por nombrar los que me han resultado más reveladores.

Si el dinero y la independencia económica constituyen la puerta de salida para tantas situaciones asfixiantes para las mujeres, llama la atención este olvido.

Por otro lado, los programas de microcréditos para las mujeres de extrema probreza y jefas de hogar que elaboró Yunus en la India, demostraron que las mujeres son las mejores acreedoras que existen.  El porcentaje de devolución de créditos y de creación de microemprendimientos es aplastante respecto de otros grupos.

Es común que las “exitosas” se parezcan demasiado a lo convencional masculino: no comparten información, desechan las alianzas a no ser que les convenga como imagen o contactos, arman cotos cerrados de poder, utilizan el descrédito o la exclusión de las competidoras, se consideran por encima o utilizan el remanido “la primera o el primer” o lo que sea como si esto les diera credencial de mejores, etc.  Tuve varias sorpresas en este sentido.
Las mujeres somos muy críticas de nosotras mismas, muy inseguras todavía.  Por eso pienso que el liderazgo femenino esta en construcción, es un “modelo para armar” como diría nuestro escritor más olvidado que es Julio Cortázar.

Nos falta todavía encontrar la “sutileza” o lo sutil del poder femenino. No copiar lo que está demostrando que nos está llevando a la muerte y a la desaparición. Así como está apareciendo el “nuevo varón” que disfruta de los hijos, la complementariedad, la ternura o la sensibilidad, es posible que nosotras debamos trabajar por una transformación más ligada a nuestra configuración femenina.

Les voy a sintetizar lo que he observado en todos estos años con las emprendedoras.

En primer lugar o en el medio de todo, la escasa confianza que tenemos en nuestros propios recursos, inteligencia y conocimientos. En lo que hacemos por fuera del mundo privado que es lo que mejor conocemos.  Es un clásico que cuando le pregunto finalmente a una mujer qué le impide hacer lo que quiere o como lo quiere, me diga que lo más importante es que no se cree a sí misma, que no confía en sus fuerzas o capacidad.  Y lo más extraño o desconcertante es que puede ser alguien muy inteligente, tesonera, sensible, con formación en lo que hace, con experiencia y que se interesa en seguir aprendiendo, en saber más.

Otro clásico: temor a ser visualizada y considerar que es “egoísta”, que abandona su misión principal o básica de cuidado de la familia, sobre todo de los hijos o que el marido o pareja pueda sentirse desplazado.  Esa doble vertiente entre el afuera y el adentro constituye una fuente de conflicto importante que la hace posponer o retacear su compromiso con el proyecto que tiene o el negocio o actividad que desarrolla.

Fíjense que las mujeres terminan haciendo proyectos o actividades ligadas a lo más conocido o habitual para el mundo femenino: voluntariado social, emprendimientos que no las aleje de la casa u hogar, cocina, artesanías, decoración, educación, salud, organizaciones dirigidas a los grupos más vulnerables: discapacidades, niños, ancianos, pobres, servicio y servicio…. sacrificio, olvido de sí misma.

Como varias de las mujeres que les mencioné al comienzo y que fueron las que primero me vinieron a la cabeza al preguntarme por las líderes femeninas que conocía.

En contrapartida, en el otro polo de las mujeres reconocidas o famosas en sus medios profesionales o laborales, están las que pudieron hacer carreras visibles porque en su hogar tienen un proveedor económico que les permite contar con la tranquilidad de no tener que afrontar el mantenimiento de la estructura básica.  No son pocas las mujeres líderes en algun aspecto que cuando vemos cómo viven o de qué, descubrimos, que tienen una vida bastante convencional. Y esto sucede aún con algunas  militantes feministas.  Entonces… cómo es la cuestión?

¿Qué dicen las propias mujeres emprendedoras?
En una encuesta llevada a cabo en nuestro sitio www.emprendedorasenred.com.ar   durante el año 2001, orientada a investigar sobre los temas más importantes para la mujer respecto a lo personal y laboral, nos encontramos con el siguiente resultado, que vale la pena analizar.
• El tema más importante en la vida es  la salud.
En segundo lugar se mencionan los hijos y la realización personal  como 1º tema en importancia. Sin embargo, al considerar los 3 temas más importantes, estos últimos son superados por la pareja/ el amor y el trabajo.
• En relación al trabajo, el tema más importante es la autoestima.  Luego se mencionan ideas y creatividad, autonomía, capacidad para resolver problemas.
• Dinero:  En general, esta palabra tiene acepciones positivas: es tranquilidad, seguridad, placer, gratificación, bienes, etc.
• Poder: Alrededor de una cuarta parte de las palabras asociadas a Poder tiene acepciones negativas. Hay, evidentemente, una clara homologación a la política, hoy tan desprestigiada. Por esto el tema más asociado luego de control, manejo, conducción, es: corrupción, impunidad, fraude.

Esto confirma lo observado en la experiencia con las emprendedoras. Es decir, que la realización laboral está supeditada a lo emocional, los vínculos y el contexto.
* Análisis efectuado por la Investigadora de Mercado, Lic. Clara Ortiz

Muchos estudiosos de las estructuras del cerebro en varones y mujeres, tratan las diferencias entre ambos.  Estas diferencias entre hemisferio derecho e izquierdo, parecen conducir a lo que se denomina pensamiento lineal y lógico y pensamiento divergente o complejo. ”Debido a que las mujeres, por lo general, no siguen una trayectoria de pensamiento lineal, paso a paso, tan habitualmente como los hombres, es frecuente que éstos las consideren menos lógicas, menos racionales, menos concretas, menos precisas y hasta menos inteligentes.”
Es decir, el pensamiento lineal es muchas veces pensamiento dinámico.

Pero la propensión femenina a considerar los problemas empresariales de forma contextual, a concentrarse en el todo de una cuestión en lugar de hacerlo en las partes, adquiere cada vez mayor valor.  En la medida en que la mujer empresaria sopesa más variables, considera más alternativas, estudia más opciones e introduce aspectos nuevos, aporta equilibrio e innovación al mundo profesional. De hecho, los ejecutivos admiten que una de las contribuciones notables de la mujer al mundo empresarial norteamericano es la introducción de una perspectiva más diversificada y menos convencional.

Lic. Inés Arribillaga
Psicóloga clínica y laboral, especializada en Microemprendimientos de mujeres. Directora de Emprendedoras en Red, consultora homologada al Programa Leatid/BID
ines@emprendedorasenred.com.ar
http://www.emprendedorasenred.com.ar
Setiembre 2003 para Revista Compudata

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