El martes 28 de noviembre, la filósofa marxista Silvia Federici estuvo en Paraguay en el marco del Seminario Internacional “Luchas y alternativas para una economía feminista emancipatoria” organizado por CLACSO.
A continuación reproducimos las ideas centrales de la autora, en base a la exposición que se puede ver en el video AQUÍ.

Las tareas de la economía feminista

“La Economía Feminista (EF) tiene su origen en los movimientos sociales, sobre todo en los movimientos feministas. Muchas de sus categorías epistemológicas surgen del análisis y debate del concepto de reproducción, las críticas de los años 70, sobre todo en la campaña por el salario doméstico. Allí hicimos una crítica muy profunda a la economía neoclásica, a la concepción capitalista del mundo, a la desvalorización de la reproducción de la vida, la sumisión de las mujeres a las actividades que reproducen la vida y los mercados laborales. Entonces, la EF debe tener siempre como su punto de diferenciación la lucha de las mujeres del mundo, debe promover estas luchas y conectarse con ellas.

Otra tarea fundamental de la EF, a nivel más general y teórico, es promover una crítica de la lógica de la acumulación capitalista. Esta lógica que se funda sobre la explotación del trabajo humano, sobre la privatización de la riqueza y que por eso tiene un efecto tan devastador sobre la vida de las personas. Hay que repensar el mundo y las actividades que nos reproducen, en un contexto ontológico. Y, además, fortalecer la idea de que otro mundo es posible, y esa para mi es una de las tareas fundamentales de la EF.
La EF es crítica del concepto mismo de economía que nos han enseñado, de esa idea de economía como la ciencia que analiza cómo se distribuye la riqueza en contexto de escasez. Es importante para la EF mostrar que no hay escasez, sino que la escasez es producida por las desigualdades sociales, es producida por un sistema que se está comiendo el mundo, que se apropia de la riqueza natural, que destruye tanta riqueza natural y no se preocupa por reproducirla para las nuevas generaciones. Es muy importante mostrar que la condición de existencia de este sistema ha sido la creación de esta escasez y la creación de un empobrecimiento general. Esa idea de que este sistema social es la única posibilidad de vida, y que sin eso no hay prosperidad o posibilidad de vida digna, esa idea es muy paralizante. Es un asunto que nos paraliza, que nos congela el cerebro para buscar otra alternativa.
Otra tarea importante de la EF es armar críticas de lo que son los proyectos de desarrollo hoy. Sobre todo los proyectos de desarrollo de la política neoliberal que también están produciendo un empobrecimiento devastador. El proceso de globalización ha creado una situación económica en el mundo en la cual ningún país puede ser autosuficiente, en donde es muy fácil para los empleadores mover su oficina, su industria de un lugar a otro, y vivimos en un estado de precarización total del trabajo. Precarización de la vida no solamente del trabajo. Debemos depender del mercado para nuestra reproducción, en un contexto en el cual el Estado nos cobra cada vez más por la provisión de los servicios públicos. Esto también provoca empobrecimiento. Y esto se sabe pero hay que decirlo, porque es cuestión de vida o muerte para muchas personas.
Yo creo que las economistas feministas tienen un papel muy importante para hacernos comprender y darnos las pruebas y la evidencia de la conexión de este empobrecimiento de masas con esta hegemonía del mercado, con políticas de desarrollo que se fundan sobre el extractivismo y en donde el territorio, las tierras, son más utilizadas por mineras y petroleras. Entonces ¿cómo se muestra hoy el mundo? Se muestra devastado por un proceso de acumulación permanente, guerras que también son permanentes, una inseguridad creciente, un mundo en el cual millones de personas se convierten en refugiados, que son obligados a dejar sus tierras, sus raíces y a vivir sin una perspectiva de futuro. Yo creo que es importante mostrar las raíces económicas, las raíces en las condiciones materiales y las raíces de las políticas internacionales, y aquí también las economistas feministas tienen un papel muy importante. Y, sobre todo, para explicar y mostrar los efectos de esta política y esta situación en la vida de las mujeres.”

Dos ejes que propone Federici para intervenir
“Se debe desplegar un trabajo muy importante sobre dos temáticas que están destruyendo la vida de tantas mujeres. Una es la cuestión de los microcréditos, que es una política que se introdujo para poner fin a la pobreza. Eso era el objetivo pero en realidad se ha convertido en una política que ha transformado a muchas mujeres en deudoras. Se convirtió en un endeudamiento de masas. No solo son muchas endeudadas sino que viven en condiciones de grandes dificultades económicas y una situación imposible porque no pueden pagar los préstamos. Son sujetas a violencia psicológica y física, pierden el apoyo de mujeres en su comunidad, y de los grupos con los que buscan préstamos. Hay que hacer un análisis contundente de los microcréditos para mostrar que son programas que están construidos de forma que empobrecen. Son construidos de una manera que sirve para separar a las mujeres del campo porque tienen que pagar inmediatamente, todas las semanas y no tienen tiempo, no pueden aplicar los préstamos a sus cultivos. Extiende relaciones monetarias sobre mujeres que antes podían tener cierta autonomía cultivando su tierra.”
“Otro tema importante es mostrar la importancia de los cultivo de subsistencia. Hay una guerra que muchas organizaciones financieras como el Banco Mundial le están haciendo a la agricultura de subsistencia diciendo que esto es una causa de la pobreza de las mujeres, porque ellas tienen formas de producción atrasadas y son culpables del empobrecimiento de sus comunidades. “
El trabajo de reproducción que realizan las mujeres
“También es importante hacer una crítica del movimiento feminista en torno a la cuestión de que la emancipación de las mujeres se podía conseguir con un trabajo asalariado. El problema con esta visión ha sido, una vez más, como el de la economía tradicional, que privilegia el trabajo fuera de la casa, el trabajo de producción de mercancías. Privilegia este por sobre el trabajo de la reproducción. El limite principal ha sido que esta política no ha permitido a las mujeres luchar sobre el terreno de la reproducción. Se ha abandonado la reproducción, con excepción de la lucha por el aborto, como un terreno de lucha, de cambio, de transformación social. Es un problema muy, muy fuerte y es necesario cambiar de dirección. Por eso pienso que es muy importante ver que una de las tareas que debemos enfrentar, partiendo de una óptica feminista y las luchas de las mujeres, es el trabajo no pago, que es trabajo de reproducción de nuestra vida pero también es trabajo que reproduce fuerza de trabajo. Es trabajo que permite que todos los días millones de personas vayan a trabajar, a la oficina, la fábrica o la escuela. Entonces, es muy importante reconocer esto, enfrentarse a esto, no solamente porque hoy las mujeres realizan una gran cantidad de trabajos por los cuales no reciben ninguna remuneración, ningún reconocimiento sino porque es un trabajo naturalizado e invisibilizado. Y también porque es un trabajo que no beneficia solo a nosotras y a nuestras familias o comunidades, sino que beneficia también a todos los empleadores. Podemos preguntarnos por ejemplo, qué harían los empresarios si en las casas y comunidades no estuvieran millones de mujeres que todos los días limpian, cocinan, hacen la gran parte de los trabajos que se llaman domésticos y que en realidad deberían llamarse trabajo de reproducción de la fuerza de trabajo. ¿Cuánta infraestructura sería necesaria crear desde guarderías, geriátricos, lugares para cura de enfermos? Es muy importante reconocer que este trabajo produce. Ya sea para que nos de fuerza en negociaciones con los empleadores y con el Estado, o sea porque cambia nuestra subjetividad comprender que no somos las dependientes o quienes hacen un trabajo marginal, un trabajo muchas veces despreciado. En realidad somos las que producimos la riqueza, la producción de la riqueza hoy tiene como pilar la reproducción de los que trabajan. Algunos producen coches o computadoras, otras producen a los que producen. El trabajo doméstico es el pilar de la producción en esta sociedad. Yo creo que esto va a cambiar la subjetividad de las mujeres y es muy, muy importante.
¿Qué significa poner fin a los trabajos domésticos no pagados? En los años 70 yo fui parte de una organización internacional que luchaba por el salario para el trabajo doméstico, que fue una de las estrategias más mal entendida del movimiento feminista. Parecía como algo que buscaba encerrar a las mujeres en el trabajo doméstico. No voy a hablar de esto pero aún pienso que es importante una remuneración. El problema central es cómo ponemos más recursos en apoyo a estos trabajos. Buscar más recursos para que el trabajo de reproducción no sea algo que consuma nuestra vida. Algo que nos de la posibilidad de conseguir más autonomía, salir de la casa. Y si salimos de la casa podemos salir con más poder. Porque hoy una de las razones por las que las mujeres tienen salarios más bajos que los varones es porque cuando salimos a trabajar los empleadores saben que estamos desesperadas, que estamos acostumbradas a trabajar por nada. No es coincidencia que los trabajos femeninos, aun de mujeres que no tienen hijos que no tienen familia son siempre sistemáticamente peor pagos. Esto es porque venimos de una experiencia intergeneracional de mujeres que trabajan sin remuneración. Entonces, no tenemos la conciencia del valor de nuestro tiempo de trabajo, de la energía de la vida.”
¿Qué significa poner más recursos? Hay varias posibilidades y cambian según el contexto. Una posibilidad que muchas feministas e integrantes de la izquierda proponen es fortalecer la esfera pública, presionar al Estado a poner más recursos del sector público. Esto es una posibilidad que no podemos abandonar. Es muy importante que el sector público fortalezca e invierta. Pero yo creo que no es suficiente. Los servicios públicos no van a reproducir todas las tareas que son necesarias y, además, tenemos una experiencia muy amplia de qué ha sido el sector público. La organización de los servicios públicos en la mayoría de los casos es funcional al mercado laboral y a la lógica de la acumulación. No está el bienestar como un fin. ¡Tengo solo una hora y podría hablar un día sobre los límites del sector público en esto! Porque la experimentamos todos los días, sobre todo cuando se cortan estos servicios. Entonces, el desafío más importante es construir luchas y movimientos que se propongan la reapropiación de recursos, de tierras, de espacio de vivienda y también monetaria. Porque vivimos en una sociedad en donde el dinero continúa siendo una puerta, una condición de producción.
Hay 2 estrategias diferentes que necesitamos y enriquecerlas con miradas diferentes. Una de ellas espera del estado que se ocupe de la reproducción, asume que el estado se va a ocupar, entonces pedimos que invierta. En la otra, en cambio, luchamos para reapropiarnos de la riqueza que hemos producido, para poder controlar la riqueza natural, y en este sentido vamos a organizarnos y reclamamos el control sobre nuestra vida. Empezamos a construir formas de control sobre el proceso de la reproducción. Así que podemos también al mismo tiempo construir formas de organización territorial y formas embrionarias de autogobierno. Esta debe ser la dirección principal de la lucha hoy. Así podemos decidir qué educación damos a nuestros niños y no pensar que el Estado es quien nos la da. Podemos pensar qué salud conseguimos. Hemos perdido la concepción de qué es estar bien. Estamos mal de tantas formas que no sabemos qué es estar bien. Qué significa salud, qué tipo de vida queremos vivir.”

La política de los comunes y el cambio de la subjetividad individual hacia una colectiva
“Me interesa hablar de la política de construcción de los comunes. Nosotras hemos sufrido un despojo múltiple, no solo de los recursos sino también de nuestra conciencia y de nuestra posibilidad de decidir. Cómo organizamos nuestras comunidades y reproducción. Hablo de un proceso de reapropiación de la riqueza y deconstrucción de la reproducción. La tarea más importante es recuperar formas más cooperativas y comunitarias de la reproducción social. La reproducción del común empieza con la centralización de la reproducción en nuestra lucha y creación de formas de actividades reproductivas compartidas, que dejen de aislarnos. La reproducción en esta sociedad se ha desplegado en formas que nos aíslan de otras mujeres. Estamos solas en nuestras casas, con nuestras penas, nuestros trabajos. Muchas feministas dicen que hay que hacer que los hombres compartan el trabajo, yo estoy totalmente de acuerdo, los hombres tienen que tomar responsabilidades pero no es suficiente. Es necesario reconstruir formas comunitarias, así no nos aislamos como pareja tampoco.”

“Hemos interiorizado mucho el individualismo que nos enseña esta sociedad. Tenemos una historia tan grande de opresión que sospechamos del otro. La lucha para crear formas más cooperativas y comunitarias es necesaria. Una de las consecuencias de esta lucha es cambiar nuestra subjetividad. Una tarea es transformarnos a nosotros mismos. “

“La EF debe salir de la especialización, estamos acostumbradas desde la academia a trabajar en formas particionadas: la economía, la historia, etc. Pero no son cosas separadas, en la vida real todo es un continuo. Cada uno de estos niveles tiene una importancia para fortalecer el proceso de cambio social para ayudarnos a transformar nuestra vida y abrir el horizonte de posibilidades. Necesitamos salir de nuestra individualidad y entender que estamos en una larga lucha por la liberación de la humanidad. Necesitamos recuperar la memoria colectiva. Es parte de la transformación social y del proceso de lucha al que las economías feministas deben contribuir.”
“Muchas veces hemos internalizado la desvalorización que la sociedad capitalista ha promovido sobre los trabajos de reproducción. Para el capitalista es mejor desvalorizar porque permite reproducir trabajadores a un precio muy barato. El trabajo de las mujeres ha sido invisibilizado. Todavía creo que esta desvalorización ha sido internalizada por las mujeres también. Se piensa que los otros trabajos son superiores o más importantes, que nos dan más posibilidades. Creo que es importante cambiar, porque no creo que haya trabajo más importante que criar, educar o crear la vida de las próximas generaciones. Nos da la posibilidad de establecer también cómo será el mundo. Entonces no es una llamada a estar en la casa sino una llamada a repensar colectivamente qué significa reproducción. Hablo de la reproducción en sentido amplio ¿qué mundo vamos a construir? El trabajo de reproducción, si lo hacemos colectivamente, nos permite también fortalecer el tejido social en el que vivimos.”
“Este es el camino que yo propongo, la política de los comunes. Cuando nos aíslan somos derrotadas. Hoy nos enfrentamos a un período de desarrollo capitalismo en el cual la privatización de la tierra, la expulsión de la gente de áreas rurales, la comercialización de la agricultura y el espacio urbano, la obligación de recurrir al mercado que nos empobrece enormemente… hoy las mujeres, que dicen que nos hemos emancipado en el trabajo fuera del hogar, son las sujetos más endeudados del mundo, el 60% de los endeudados. No las más pobres, sino las que trabajan fuera del hogar. Ellas son las más endeudadas. El trabajo fuera de la casa no nos ha emancipado, las mujeres están empobrecidas. Venden todo, el mercado es nuestro cuerpo. Se vende el útero (la maternidad subrogada), venden sus hijos, bueno, eso nos da una imagen muy clara de cuál es la situación de las mujeres. “
Trabajo sexual/prostitución y explotación
“Con respecto al trabajo sexual me da mucha, mucha pena que el movimiento feminista se divida sobre esta cuestión. Porque en realidad el movimiento feminista ha sido el primero que ha denunciado que las mujeres en la historia del capitalismo han tenido una relación muy precaria y distante con el salario, con la relación monetaria. Siempre se han vendido y en muchas situaciones hemos sido obligadas a vender nuestro cuerpo. No son solo las mujeres que venden su cuerpo en la calle o se llaman prostitutas las que se venden, las mujeres se han vendido en el matrimonio porque es una posibilidad de supervivencia, se han vendido en el trabajo, para mantenerlo, etc. Entonces no es coincidencia que el movimiento de trabajadoras sexuales haya salido del movimiento feminista. Las trabajadoras del sexo han salido de las sombras. Pero muchas feministas dicen que el trabajo de la prostitución es degradante, o que es más degradante. Si, es una forma de explotación, debemos ser muy claras con eso. El trabajo sexual es una forma de explotación. Pero ¿por qué se dice que es el más degradante? ¿qué es acaso el trabajo de las maquilas? Un trabajo en donde te cierran la puerta del baño, de 15 horas por día, que se sale en medio de la noche, te cierran las puertas, chicas de 10 años pierden ojos, riñones, etc. Entonces, hablar de qué es más degradante es moralismo, o de qué trabajo las mujeres pueden o no hacer, o cuál es más o menos peligroso. Un principio que hemos adoptado en el lugar donde yo vengo es no decir a las mujeres cuál es el tipo de explotación que deben aceptar, sino luchar para ampliar las posibilidades. Luchamos para no ser obligadas a matarnos para poder sobrevivir.”

Link de la nota

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *