Qué es lo que tenemos que tener en cuenta para no perder de vista nuestro objetivo a la hora de elegir la imagen que represente nuestro negocio. Por Valeria Sueiro, creadora de Rie Fuerte 

Hoy en día las redes sociales potencian nuestros mensajes de manera nunca antes vista pero, claro, también lo hacen con nuestra competencia. En este contexto, comunicar  de la manera más clara posible es necesario para diferenciarnos. Hacer de nuestra marca un elemento reconocible puede ser lo que marque el camino del éxito de nuestro emprendimiento. Un logo potente es crucial para transmitir el espíritu de nuestra marca, pero muchas veces caemos en errores típicos al desestimar la importancia de este.

Uno de los errores más comunes es tener un logo diseñado por un principiante. Un negocio que pretende proyectarse como profesional debe lucir de esa manera. Por eso un diseñador con experiencia es clave para conseguir un logo memorable, que pueda ser aplicado en diversos sistemas, con un periodo de vida largo y que proyecte seguridad.

Seguir las tendencias también es un problema porque implica poner fecha de vencimiento al logo.  Las tendencias terminan convirtiéndose en cliché y hacen que debamos rediseñar rápidamente. No tener en cuenta la resolución es otro error común que cometen los principiantes. La resolución de la imagen garantizan la posibilidad de reproducir el logo. Un profesional realiza el logo en vectores mientras que un logo amateur está confeccionada en un software con gráficos simples y si bien este puede ser grande, nunca sabemos cuándo necesitaremos aplicar nuestro logo en un banner y allí nos encontraremos con un problema.

Otro conflicto típico asociado a un mal diseño de logo es usar gráficos vectoriales de stock si haber chequeado que estén disponibles para su uso comercial. Un logo debe ser único y su licencia debe estar exclusivamente asociada al cliente. Las posibilidades de que te encuentres con un logo similar al tuyo es muy alta si utilizas imágenes de sitios de descarga gratuita.

Caer en diseños demasiado complejos o que se basan en el color para hacer efecto son otras de las clásicas problemáticas asociadas con logos poco profesionales. Estos son errores que un diseñador profesional no cometerá.

La elección de la tipografía es otro elemento álgido: elegir la fuente correcta es la decisión más importante que toma un diseñador. La tipografía tiene que corresponderse con el estilo del ícono y este es un trabajo que puede ser muy complicado porque se debe intentar que la fuente no compita con la imagen.

www.riefuerte.com.ar

 

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