Es un lugar común encontrar que toda empresa familiar se funda a partir del trabajo sostenido de su emprendedor, generalmente de manera solitaria y donde poco a poco y a partir del éxito del proyecto, va a ir incorporando a los miembros de su familia. Por Gabriela Genz*

Esta situación lleva a la convivencia de dos modos de funcionamiento diferentes y en muchos aspectos contradictorios entre sí: empresa y familia. Son dos tipos de organizaciones que suelen plantear diferencias que de no ser tratadas pueden llevar a la ruptura de lazos entre sus miembros o a la disolución de la misma empresa.

Constatamos muchas veces, que lo que es bueno para la empresa no es necesariamente bueno para la familia y viceversa.

A modo de síntesis podemos situar tres problemas muy frecuentes:

1) Superposición de roles: el padre es jefe y a la vez puede ser hermano del socio, por ejemplo. Podemos así visualizar la confusión de perspectivas que pueden darse.  No es fácil ser juez y parte.

2) Personalización: la toma de decisiones se basa en la intuición de quien supo generar el negocio en desmedro de la profesionalización del rol.

3) El dinero: la mezcla del manejo del dinero personal con el de la empresa.

Mario es titular de una empresa dedicada a la producción y comercialización de artículos plásticos, que a lo largo de 30 años ha ido progresando hasta alcanzar posicionamiento a nivel regional y nacional. Tiene dos hijos, Facundo de 27 años y Mariano de 25. Facundo,  viene acompañando a su padre en la empresa desde que terminó el colegio secundario,  estando permanentemente a la par en la toma de decisiones. Mario lo considera  “su mano derecha”.

Mariano, en cambio, se dedicó de lleno a la formación universitaria y se graduó recientemente de Ingeniero Industrial con un marcado perfil orientado a la producción. Mariano tiene fuerte deseo de aplicar sus conocimientos a la empresa familiar y queda ahora a cargo del área de producción. Sin embargo, en una de las primeras reuniones donde participa ya como Responsable de Producción y se tratan temas de la relación familia-empresa, se desata una discusión a gritos entre los hermanos.

Esta situación pone de manifiesto, cómo en un ámbito donde se espera un intercambio racional y lógico de ideas, afloran emociones ligadas a temas que precisamente por no poder enunciarse con claridad, irrumpen de un modo que escapa al control.

Vemos, de este modo, cómo se pueden complejizar las relaciones entre sus miembros y el manejo de la empresa.

El conflicto es propio de  las relaciones humanas y por lo tanto es frecuente también en la empresa familiar, donde confluyen intereses, pasiones, ideales, valores y diferentes necesidades de sus miembros.

La palabra conflicto viene del latín conflictus – con (convergencia, unión) y el participio fligere (flictus = golpe). Fligere significa afligir, infligir. Entonces, la palabra “conflicto” se vincula a “dar un golpe”. ¿A qué cosa sino al propio narcisismo, es decir, a lo diferente de mí?

Porque el otro no es mi continuidad hay conflictos entre las personas. Reconocer  y aceptar las diferencias nos permite salir de la confrontación que en la mayoría de los casos lleva a la exclusión o la ruptura.

¿Qué podemos hacer frente al conflicto?

  • En primer lugar no negarlo. Como dice el saber popular “de nada sirve barrer si se esconde la basura debajo de la alfombra”.
  • Identificar lo que allí está en juego para cada uno.

Habrá conflictos manifiestos pero los habrá también latentes, lo cual nos abre una vía a lo inconsciente.

Que lo inconsciente es constitutivo del ser humano es algo que desde Freud ha quedado demostrado y este descubrimiento nos da una llave para resolver muchas de las problemáticas que de otro modo nos dejarían inmersos en el desconcierto, el sinsentido o en la pura repetición.

Por qué motivo la línea de liderazgo en una empresa familiar se delega en un hijo y no en otro, las rivalidades entre hermanos, los celos, las envidias, la inclusión o exclusión de las mujeres de la familia, son fuentes de potenciales conflictos que la escucha atenta de un Psicólogo laboral entrenado podrá recortar o acotar, propiciando así una salida al conflicto.

* Directora de G.Genz Consultores

www.ggenzconsultores.com.ar

Asesoramiento a Empresas familiares. Cambio Cultural. Estrategias de desarrollo Organizacional.

Selección y evaluación de perfiles. Programa de jóvenes profesionales. Conducción de procesos de reinserción laboral individuales y colectivos. Orientación vocacional / Laboral.

Titular de GGenz Consultores www.ggenzconsultores.com.ar y parte del grupo de formadores de Emprendedoras en Red

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