Siete expertas animan a las mujeres a abrir sus propios negocios y a sacar a relucir la ambición

Las participantes del foro Madrid 26/02/2017 01:50h – Actualizado: 28/02/2017 13:29h

Empezar un negocio, «¡claro que resulta difícil. Pero merece la pena salvar todos los obstáculos, aunque te des batacazos. ¡Es todo un lujazo ser dueña de tu propio proyecto y, además, generar empleo!». Siete triunfadoras en sus actividades profesionales, reunidas el pasado lunes en ABC, pusieron experiencias y conocimientos al servicio de un objetivo común: animar a las mujeres a que emprendan, despojándose de miedos y complejos, en un ámbito, el empresarial, dominado aún por los hombres, aunque «se ha avanzado en los últimos años».

Según los últimos datos de Global Entrepreneurship, entre quienes deciden emprender, el 40% son mujeres, y el 60%, hombres. Además, tan solo un 17% de los proyectos presentados en el último South Summit estaban liderados por féminas. Sin embargo, las startups dirigidas por mujeres fracasan menos, ya que actúan más seguras con la previsión de ingresos y se atreven a pedir más financiación.

 

La biblioteca de esta Casa ha sido escenario de una nueva edición del foro «España en femenino», que se centró en el debate «Mujeres emprendedoras». Una mesa redonda patrocinado por Wellcomm y moderado por la redactora de ABC Teresa Sánchez. «Tenemos que convencer a las mujeres que merece la pena ser dueña de tu propio proyecto», comenzó María Benjumea, presidenta y fundadora de Spain Starup. En opinión de Carmen Casero, directora general de Trabajo Autónomo del Ministerio de Empleo, hay que «fomentar el emprendimiento femenino, no como una moda, sino como una necesidad estructural que tiene España». Para Rosa Matías, directora de proyectos de Wellcomm, «hay todavía una brecha de género importante en el emprendimiento» y para superarla «hay que avanzar más en el cambio cultural». Ello, porque «el perfil de emprendedor se ha asociado tradicionalmente a los varones». María Gómez del Pozuelo, CEO y cofundadora de Womenalia.com, lamentó que en España haya un ecosistema de emprendimiento insuficiente y admitió que «las mujeres somos mucho más seguras, pero menos valientes. Preferimos una nómina, pensando en el colegio de los niños, antes que arriesgar con un emprendimiento que puede salir peor o mejor». Almudena Moreno, responsable de desarrollo de Telefónica Open Future, introdujo el concepto de falta de ambición. «Un emprendedor piensa que va a ser el número uno, que se va a comer el mundo. Una emprendedora se queda simplemente en hacer realidad un sueño. Pero no piensa en ser el próximo Mark Zuckerberg, no está en esa liga de nivel de ambición». «Nos falta muchas veces el convencimiento», abundó María Benjumea, si bien, en su opinión, «ambición tenemos». «Lo que queremos es sentirnos realizadas -replicó Carlota Mateos, fundadora y CEO de Rusticae– No todo el mundo necesita ser Zuckerberg. De hecho, muchas mujeres nos sentimos realizadas no tanto siendo cabeza de una industria, sino sabiendo que estamos generando empleo». «Estoy de acuerdo en que una tiene su esquema de valores y no hay por qué pasar por ser la número uno», insistió Almudena Moreno.

 

Repartir cargas

«La falta de cultura emprendedora en las mujeres -opinó María Jesús Luengo, directora de marketing de la Cámara de Comercio de España– debe solucionarse desde el sistema educativo. Una educación que distribuya de manera equitativa las cargas entre hombres y mujeres». Carlota Mateos coincidió en que la clave está en la educación. «Desde el momento en que en casa no tienes las tareas compartidas al cien por cien con tu pareja, o no eres un rol modelo para tu hija… es muy difícil que las mujeres se vean de manera natural en el puesto de un emprendedor». «No debemos ser muy complacientes porque hayamos avanzado mucho en 20 años, tenemos que acelerar porque nuestras hijas sí que merecen ya un plano de igualdad, por cuenta ajena o por cuenta propia». «Desde las cámaras de comercio hay una labor muy importante de sensibilización para hacer creer a la mujer que es posible emprender su propio negocio». A partir de ahí viene la formación y un programa de mentoring, «aprender de quien ha llegado», subrayó Luengo

 

Varias de las ponentes coincidieron en que a veces el techo de cristal en el emprendimiento femenino lo ponen las propias mujeres. «Veo cosas que me sorprenden mucho», advirtió Carlota Mateos. «Mujeres que quieren estar absolutamente en todo lo de sus hijos, llevarles al médico porque no se fían de sus maridos o piensan que no se pueden ausentar varios días de casa por motivos de trabajo. ¿Los tres niños en casa solos con mi marido?» «Este tipo de cosas me dejan espeluznada. En estos casos, la culpa es nuestra», dijo.

 

«¿Merece la pena emprender?», preguntó Teresa Sánchez. «Totalmente. Este mundo hiperconectado te ofrece un montón de posibilidades. Me apasiona ir por los pueblos porque te encuentras mujeres con unos proyectos, una apertura de mente bestial. ¡Cómo nos flagelamos en este país! ¡Si somos buenísimas!». Carlota Mateos reivindicó el papel de la mujer en el impulso de «esos hoteles con encanto» repartidos en el medio rural español. «La mujer es el alma, la que ha visto que había una oportunidad en el campo, que se podía crear negocio turístico basado en la calidad, no la cantidad. Las mujeres tenemos una conexión con la madre tierra». «Emprender ha sido para mí el reto de mi vida. Pero esa dificultad te hace superarte cada día», aseguró Gómez del Pozuelo. Y con una gran recompensa, «construir un equipo sólido». «Muchas emprendedoras crean puestos de trabajo, y esa es la economía del país, la que hace que salgamos adelante», comentó Carmen Casero.

 

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