Un jardín sustentable es aquel que respeta la biodiversidad, los ciclos naturales de cada región y se caracteriza por el buen uso responsable y eficiente de los recursos naturales.

Por ello que para minimizar el impacto ambiental, se evita el uso de pesticidas y la introducción de especies invasivas. Estos códigos no solamente se pueden aplicar en espacios grandes, como las plazas públicas, sino que también se puede ponerlo en práctica en el patio trasero de la casa.

Y es que sumado a la preservación del medio ambiente, estos jardines sustentables evitan gastar muchos dinero, como por ejemplo al recambio de plantas y el menor uso del agua.

Entonces, debes seguir estos consejos para transformar el jardín casero en sustentable.

  1. Elegir un sistema de riego que permita ahorrar agua

La forma más eficiente de ahorrar agua es obtenerlo de la lluvia. Para hacerlo, se puede instalar un sistema en el jardín, aunque también se logra si se coloca un balde u otro tipo de recipiente en el patio cuando llueva.

Otra sana práctica es regar por las mañanas, ante que el sol caliente. De esta forma, la tierra podrá absorber el agua antes que el calor la evapore. Con ello las capas más profundas se hidratarán y se podrá dejar pasar más tiempo entre cada riego.

  1. Reemplazar las superficies impermeables para aprovechar mejor el agua

Para aprovechar el agua de lluvia y su absorción en el suelo, se puede limitar al menor espacio posible las superficies impermeables.

Entonces, hay que reemplazar estos materiales por rocas, troncos, ladrillos o baldosas de cemento separados entre sí por un par de centímetros. Esto permite que el suelo absorba el agua de lluvia.

  1. Sembrar especies locales

Las variedades que son autóctonas no suelen siempre ser las más populares. Sin embargo, las especies vegetales que son implantadas pueden resultar invasivas. Además, al no estar adaptadas a las características inherentes de la región, necesitan de mayores cuidados y verse más afectadas por plagas.

Por su parte, las especies que son locales, tienen la ventaja de saber adaptarse al suelo y el clima propios de la zona, lo cual reduce los costos de mantenimiento sumado a que son más resistentes a las plagas.

jardines

  1. Reducir el uso de fertilizantes y pesticidas químicos

Si se desea preservar la salud de los cultivos y mantener el jardín siempre verde, se debe recurrir a fertilizantes y pesticidas naturales. Estas son las opciones:

Ahuyenta las avispas con trampas de azúcar.

Usar cáscaras de huevo trozadas para alejar las babosas.

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  1. Hacer compost

El llamado compostaje sirve como abono orgánico ayudando a mejorar el terreno. También permite que las plantas absorban de la mejor forma los alimentos prpmoviendo una mejor actividad biológica en el terreno.

Hay que tener en cuenta que el 50% de la basura casera es compostable. Si se establece un adecuado sistema de clasificación de residuos y se transforma la materia orgánica en compost, no solamente uno estará sacando mejor provecho de un montón de nutrientes valiosos, sino que se estará reduciendo muchísimo las cantidades de basura.

  1. Mejorar la calidad del sustrato

Si se tiene un buen suelo, las condiciones para que las plantas crezcan serán las mejores y no se necesitará usar fertilizantes. Además, se promoverá una óptima purificación y absorción natural del agua. Al mismo tiempo, se creará una actividad biológica en el subsuelo, la clave para oxigenar y fertilizar el terreno.

Cabe anotar que el sustrato debe estar compuesto por una mezcla de tierra, resaca y vermiculita, cuya cantidad de cada uno de ellos dependerá de lo que necesiten las plantas que se vaya a colocar.

Si se usa una capa de materia orgánica por encima, se podrá proteger el suelo del sol lo que evitará la evaporación del agua aportando nutrientes a las plantas. Se puede crear un manto de 2 a 10 cm de grosor con compost, paja y hojas. Así, se logrará ahorrar hasta un 60 por ciento de agua.

  1. Practicar la jardinería comestible

Hay que tener en cuenta que cosechar los propios alimentos no solamente ofrece satisfacción a nivel personal, sino que también permite a uno la ingestión de frutas y verduras frescas, sanas y libres de químicos tóxicos.

  1. Agrupar los árboles y las plantas de acuerdo a sus necesidades

Esto según sus necesidades lumínicas y de agua. También se debe sacar provecho de las plantas aromáticas que mantienen a los insectos alejados de la huerta.

  1. Cultivar los propios remedios

Se debe considerar que el 70% de los medicamentos que se usa actualmente ha sido desarrollado a partir de fuentes naturales. Entonces se puede recuperar esto a partir de los propios cultivos. Algunas opciones son por ejemplo:

Lavanda
Aloe vera
Equinácea
Camomila
Salvia
Caléndula
Romero
Aloe vera
Tomillo
Menta
Violetas

Vía: labioguia

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