Para escribir y disfrutar

Talleres de escritura para emprendedoras. Lic Gabriela Baby*

“Una de las cosas que constaté mientras trabajaba como profesor de redacción en varias empresas es la relevancia que tiene la escritura. He escrito constatar porque ya sabía, como lingüista y como docente  universitario, que saber escribir otorga poder. Pero en los libros es sólo una idea teórica – y bonita-; y en las universidades, una verdad descafeinada. En cambio, en el entorno laboral se reveló con una fuerza inusitada, de una manera descarnada, grave y variada”.

Con este tono dramático comienza Afilar el lapicero, (Ed.Anagrama) uno de los libros de Daniel Cassany, un lingüista que escribe muy bien y además es súper lúcido a la hora de detectar y explicar los errores o trabas más frecuentes que tienen las personas en relación con la escritura. Cassany es inspirador, guía y maestro en la tarea que hace varios años realizo en empresas y organizaciones laborales: entrenar en la escritura a personas de ocupaciones muy diversas.

Porque en estos días de mails, comunicados, brochures, whatsapps, blogs, facebook ardiente y flyers que van y vienen, la escritura es una herramienta imprescindible.

No se puede escribir más o menos. No se puede estar horas y horas para redactar un mail o una presentación. No podemos permitirnos dar una imagen errática (con errores) de nuestros saberes gramaticales y expresivos en un mail o en una carta de presentación porque, más allá de las palabras, esos escritos dicen muchas cosas de nuestros emprendimientos y de nosotras. Entonces lanzo la pregunta: ¿sabemos escribir? ¿podemos comunicarnos por escrito –sin intervenciones telefónicas, aclaraciones y malentendidos? ¿qué nos pasa cuando tenemos que encarar un mail para presentarnos como proveedoras, por ejemplo? ¿o para rechazar una oferta?

En el ambiente de las emprendedoras –como en todos los ambientes de intercambio laboral –es necesario en estos días manejar con elegancia y soltura la escritura.

Y si errar es humano, entrenarse en el arte de escribir ¡es divino!

En mi experiencia como coordinadora de talleres, en todos los grupos (cualquiera fuera la ocupación y la formación de las personas), constaté –para seguir con el verbo elegido por Cassany- que la propuesta de taller es un desafío personal interesante para los talleristas porque propone cambios en un hábito que tenemos muy arraigado y, como tal genera reflexiones, debates, estudio, humor, producciones de textos diversos, lecturas cruzadas, mucha atención y bastante de juego.

En el taller ejercitamos mucho y también reflexionamos sobre las estrategias de escritura propias y de los otros:  ¿Cómo escribo a esta persona: de usted o de vos? ¿Estimados es muy formal? Esta palabra me suena mal, ¿por qué? ¿Dónde va la coma? Esta oración no se entiende y no sé por qué. Quiero pedirle a equis que haga el trabajo sin sonar agresivo. No puedo rechazar por escrito ningún pedido. ¿Cómo redacto el informe de un trabajo que duró dos años? ¿Cómo pido más personal para mi equipo sin sonar exagerado? Etcétera, etcétera y más etcéteras.

En cada reunión de taller, con textos que aportan los integrantes de cada grupo y con ejercicios a medida, entrenamos diversos aspectos la escritura cotidiana. Y también leemos ejemplos de la narrativa, del periodismo y las infaltables reglas de puntuación, entre otras delicias.

Hace casi diez años que coordino talleres de escritura en empresas grandes, medianas y pequeñas. En oficinas mínimas, en centros de capacitación de varias aulas, en mesas de directorio o en el living de una casa, el intercambio, la ejercitación, la lectura compartida, los libros de Cassany también y el aporte de cada uno de los talleristas resultan súper enriquecedores para todos.

Mi pagina web es www.textualnet.com.ar y recibo consultas en gabrielababy@textualnet.com.ar 

* Gabriela Baby es escritora y Lic en Letras. Forma parte del equipo de Emprendedoras en Red

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